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Sistemas silvopastoriles
 

 

FICHA
TÉCNICA

Existen diferentes alternativas productivas que pueden conducir a una mayor estabilidad, y por lo tanto a una menor fragilidad de los ecosistemas agropecuarios, entre ellos se encuentra la introducción de los sistemas agroforestales. Estos incluyen diversas modalidades y prácticas agrícolas en las cuales hay interacciones ecológicas y económicas entre los componentes esenciales: suelo – árboles – animales – cultivos. En este sentido los sistemas silvopastoriles se presentan como una de esas modalidades, que por sus resultados y proyección podrían significar un importante paso en la estrategia para lograr la armonía entre la conservación y el desarrollo de la actividad ganadera en los trópicos y subtrópicos.

La sostenibilidad de los sistemas silvopastoriles puede fundamentarse en:

  • Los árboles son los organismos vivos que con mayor eficiencia utilizan la energía solar y la convierten en biomasa, con altos niveles de proteína, sobre todo en épocas de carencia.

  • Presentan un sistema radical que le permite tomar el agua y los nutrientes de las capas profundas del suelo e incorporarlos a la superficie.

  • Fijan nitrógeno a través del Rhizobium, lo que les confiere una mayor adaptación y resistencia a la sequía.

  • Muchos árboles pueden ser utilizados como tutores vivos, facilitando la producción de semillas de otras especies.

  • La utilización de leguminosas arbóreas y herbáceas asociadas con gramíneas pratenses favorece las características forrajeras de estas últimas, incrementa la biodiversidad vegetal, se logra un mayor equilibrio de los rendimientos a través del año y los animales cosechan un alimento mucho más balanceado y rico en proteínas que cuando se compara con la pradera de monocultivo.

  • Las áreas ganaderas se pueden convertir en la vía mediante la cual se desarrolla la reforestación, acortando el plazo en que se recuperen las inversiones económicas asociadas al establecimiento de los árboles y el momento de la realización de la producción, lo cual representa una de las limitaciones más  importantes en el fomento de estas plantas.

  • Los productores obtienen beneficios económicos que satisfacen sus necesidades de leña, carbón, postes, cujes, varas, maderas (productos de las podas y el raleo), flores para miel, frutas, productos industriales y medicinales, además de alimento para  el ganado.

  • Los árboles producen sombra que reducen el efecto de las altas temperaturas tropicales, mejorando el ambiente para la producción, la salud y la reproducción del ganado. Favorecen la vida silvestre y conservan por más tiempo la humedad de suelo, favoreciendo el crecimiento de la vegetación acompañante.

  • La utilización de árboles forrajeros permite el fomento de áreas marginales de suelos no laborables de pendiente o con limitaciones químicas (pH) físicas y biológicas en función de la ganadería.

  • Se logra una mejor utilización del espacio vertical. Se simulan modelos encontrados en la naturaleza en cuanto a estructura y forma de vida, se purifica el aire y las aguas y se embellece el paisaje. De ahí que estén llamados a desempeñar un importante papel en el restablecimiento de las áreas de sabanas y montañosas degradadas.

El silvopastoreo es una tecnología que se ha introducido en las áreas ganaderas del país, con resultados positivos. Entre los que se destacan: las producciones de leche entre 7 y 10 L/vaca/día, con alrededor del 70 % de las vacas en ordeño, alto índice de gestación, buen estado físico de los animales, contribuciones importantes a la salud de los animales y buena calidad de la leche.

Procedimiento

Principales especies

Cuba cuenta con un importante germoplasma de especies arbóreas autóctonas e introducidas que poseen características forrajeras, principalmente de la familia Leguminoseae. Sin embargo, las más utilizadas en el país para el establecimiento de los sistemas silvopastoriles son las pertenecientes a los géneros: Leucaena, Albizia, Gliricidia, Eritrina, Bauhinia y Brosimum.

Gramínea: Panicum maximum cv. Likoni (guinea likoni). Aunque también se han establecido en zonas con pastos naturales o con la presencia de otras gramíneas mejoradas.

Siembra/establecimiento:

Los sistemas pueden ser establecidos con preparación total de suelo o laboreo en franjas (cuando el pasto base es una variedad comercial). Para ambas modalidades será necesario utilizar la maquinaria y en muchos casos dependerá de la cantidad de área a fomentar, el número de animales y los recursos económicos del productor.

Preparación de suelo: Se realizan dos labores de arado y grada, con intervalo de 21 días entre una y otra labor.

Época de siembra: Inicios de la primavera (mayo-junio).

Tratamiento a las semillas de las arbóreas: Se depositan en bolsas de yute que se sumergen en agua a 80°C (después de retirarla del fuego) durante dos minutos. Para facilitar la germinación.

Siembra y/o plantación: En los sistemas silvopastoriles se emplean los mismos métodos que en el fomento de praderas puras de gramíneas y leguminosas herbáceas, combinados con los utilizados en plantaciones forestales; por tanto, en el fomento de un área silvopastoril se usan indistintamente las siembras en línea, voleo, marco real y tresbolillo, combinadas con la modalidad de chorrillo o golpes según el propósito. La siembra dependerá del tipo de sistema silvopastoril que se quiera fomentar.

La modalidad de la siembra a chorrillo ha sido muy utilizada en Cuba, también se puede utilizar la variante de las plantas aviveradas (bolsas), en dependencia de las características del suelo y el grado de preparación que este posea. La segunda variante es más laboriosa y requiere mayor fuerza de trabajo, pero tiene las ventajas de lograr una mayor supervivencia, las plantas pueden competir más favorablemente con las malezas.

La plantación de los árboles dependerá del tipo de sistema que se quiera fomentar, el más utilizado ha sido los árboles en potreros con densidades de siembra de 600 a 800 plantas/ha, los cuales pueden llegar a ser de hasta 1400 plantas/ha. Sin embargo, se pueden encontrar los sistemas silvopastoriles multiasociados con densidades de hasta 14 000 plantas/ha y una alta diversidad de especies de gramíneas y leguminosas nativas y los sistemas silvopastoriles intensivos con densidades superiores a 20 000 plantas/ha.

Sistemas silvopastoriles (árboles en pasturas)

La densidad oscila entre: 600-800 árboles/ha; si la siembra es para el área total, las gramíneas y los árboles se siembran juntos. Para plantar los árboles se siembran en surcos, a distancias de aproximadamente 40 cm entre plantas y 6 metros entre hileras. Para la siembra de la gramínea: Se siembran cinco surcos a una distancia de 65 cm entre sí; se emplean 0,36 kg/ha de semilla pura germinable y el método de siembra es a chorrillo.

El sistema se debe manejar con no menos de 6-8 cuartones, la altura promedio de los árboles para comenzar la explotación debe ser de 2,0 m como promedio y el área cubierta por la gramínea debe ser aproximadamente del 65 %. La Carga se debe considerar en dependencia del suelo y las precipitaciones; el tiempo de reposo debe ser 35 días como mínimo en el período lluvioso y con 56 días en el poco lluvioso. Aunque no hay recetas, se deben valorar las condiciones de cada sitio o lugar. Las podas de los árboles deben ser al final de la seca de forma escalonada, para facilitar el acceso de los animales a la biomasa comestible, por encima de 1 m para disminuir la competencia de la gramínea.

 

Sustentación

 
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Ficha técnica